Imagínate por un momento que estás de fiesta con los amigos y, de repente, te encuentras en la barra de la discoteca a Ronaldinho, Gasol o Fernando Alonso. Le saludas y te devuelve el saludo efusivamente, te presenta a todos sus amigos que le acompañan y se interesa por tu vida. Alucinarías, ¿verdad?
Pues eso es lo que me pasó a mí la noche que, en la Sala Bikini, Pablete y yo nos encontramos a Pedro García, uno de los más grandes jugadores de waterpolo que ha habido nunca. Aunque hace ya algo de tiempo de aquello, casi podría describir la experiencia vivida segundo a segundo. Pedro acercándose a la barra, Pablete y yo en medio de su trayectoria, Pedro pidiéndonos amablemente si le dejábamos pasar, Pablete y yo diciéndole que por supuesto, que era uno de nuestros ídolos, Pedro alucinando y llamando a gritos a Iván Pérez, otro de los grandes del waterpolo que estaba con él esa noche, para saludarnos, Pedro preguntándonos en qué club jugábamos y como nos iba, Pedro presentándonos a todos sus amigos y amigas... en fin, impresionante.
Esta tarde he visto este enlace, en el que se explica que Toto, como se le conoce en el mundillo, ha escrito un libro en el que nos muestra un lado oscuro de adicciones y excesos y hace propósito de enmienda.
Campeón olímpico y mundial, Toto ha vuelto ha demostrar que es un auténtico número 1.
Yo toda la vida creyendo que el Espanyol era de Barcelona y resulta ahora que es de Mallorca...