Me gustaría explicaros, a través de estos posts, mi viaje hasta Glasgow para asistir a la final de la Copa de la Uefa entre el Espanyol y el Sevilla. En esta primera entrega, os relataré todo lo relacionado a los viajes de ida y vuelta, toda una aventura.
Conseguir el billete hasta Glasgow fue relativamente fácil. Lo pude hacer vía Dublín - Edimburgo.
Salí a las siete de la mañana del Prat con un vuelo de clickair hasta Dubín. Todo el avión iba lleno de seguidores del Espanyol. El comandante Pinedo se lo curró, y nos deseó buena suerte en el partido...gafe. Llegamos a Irlanda a las 9.30 hora local y a las 13.30 salió el vuelo de aerlingus hacía Edimburgo.
En la terminal ya nos juntamos con unos cuantos del Sevilla y empezaron los cánticos, ante el alucine general del personal, que no entendía que hacían unos de azul y otros de rojo cantando en un aeropuerto...nos sugirieron que guardásemos algo de silencio para embarcar, a lo que alguno respondió que ese mismo cuento se lo podrían aplicar los paisanos de las islas que van para Mallorca...al final la gente se comportó y embarcamos.
Edimburgo es bonito, al menos el trozo que pude ver desde el autobús que me llevó del aeropuerto a la estación central de trenes. Un cercanías me colocó en el mismo centro de Glasgow a eso de las cuatro de la tarde. Fue salir de la estación y alucinar con el ambiente. Todo el centro de la ciudad estaba tomado por seguidores del Sevilla y del Espanyol. Música, bebida, frío, lluvia y buen rollito, entre aficiones y con la policía, que accedían a hacerse fotos sin ningún problema.
El jueves, día después del partido, mi vuelo salía de Glasgow a las 8.40 hacía Birmingham. El aeropuerto de Glasgow parecía un campo de refugiados, lleno de seguidores tirados por la moqueta intentando dormir algo. De Birmingham volaría a Palma de Mallorca para luego conectar con Barcelona. Más vueltas que una peonza por culpa del aumento repentino de los precios de los billetes a la capital catalana desde las islas.
En el vuelo hasta Palma coincidí con la despedida de soltero de un inglés al que los colegas habían disfrazado de botellín de cerveza... y no pude evitar acordarme de lo que había pasado en Dubín jejejeje.
Y de Palma de Mallorca a Barcelona, adonde llegué a las 10 de la noche.
En otro post os explicaré el partido y la noche en Glasgow!